• Alexis Mustri Guindi

Conoce El Taller de Vanessa Coppel y su pasión por escuchar a otros


Licenciada en Relaciones Internacionales por el TEC de Monterrey. Tiene una especialidad en Literatura, Letras y Creación Literaria, es Terapeuta en Adicciones por Fundación Oceánica y además, especialista en Desarrollo Humano.


Trabajó en Oceánica algunos años y dice que fue un parte aguas en su vida. Le inquietaba hacer el mismo trabajo que en el centro. El camino de Vanessa ha sido un proceso de cambio y de superación personal, el cual comienza con su propia evaluación. Cuenta que se había vuelto una especie de mujer rabiosa.


“Fue para corregirme y mejorar que construí El Taller, mi proyecto de vida. El objetivo de El Taller es hacernos conscientes del desconocimiento que tenemos de estar vivos. A mí me toca hablar de cómo existimos aparentando que no pasa nada y de cómo, si levantáramos el piso de nuestras almas, encontraríamos toneladas de violencia”, explica. “Si analizamos nuestro comportamiento y nuestros pensamientos nos daríamos cuenta del estilo tan violento que nos caracteriza como especie, del mundanal de miedo con el que vivimos”.


Ahora la pasión de Vanessa es escuchar a la gente y estar atenta a las necesidades de los demás, acompañándolos en su proceso de reparación. En su página web pueden inscribirse a las diferentes clases, algunas de las cuales son gratuitas al registrarte. También en Spotify tienen un podcast en donde habla de distintos temas.


Sobre cómo logró hacer de esta pasión su trabajo, nos comenta: “De repente entendí dos cosas: la primera no es que haya una pasión, sino lo que hay es gente apasionada. La segunda es que la constancia te da sorpresas y yo soy una persona que practica las cosas todos los días con disciplina”.


“Creo mucho en mi trabajo y eso fue algo que los cientos de almas que han asistido al taller me enseñan con su transformación, con volver a vivir en quietud, al reencontrarse con la responsabilidad de traer una vida gratis a cuestas y vivirla sin lastimar a nadie”.


El costo de reinventarnos

Vanessa habla mucho del vivir erosionada y esto nos comenta al respecto: “La erosión es una cosa sutil pero que va creciendo. El problema es que tiene una particularidad: es muy hipócrita, nunca te va a explicar lo que realmente está tramando. Te jode la vida mientras se la jodes a otros”.

Hablar de esto no es una excentricidad, no es una gracia, es una obligación. Todavía hay gente que piensa que porque hablo de erosión estoy loca, que tengo casi 10 años armando una secta peligrosa, con groupies obsesivos y que además deshago familias con saña… pero curiosamente la descalificación me alienta”, responde a la gente que todavía la percibe como una mujer muy incendiaria.

Explica que si queremos un mundo mejor requerirá un esfuerzo: “Eso cuesta, no es gratis: cuesta en compromiso personal, en congruencia, en conocimiento y transformación profunda. No va a llegar un día y listo, ya hay niños felices que no conocen la palabra abuso, se limpiaron las aguas de Venecia, regresaron los animales a su ecosistema. Pues no. Más bien tengo que dejar de abusarme, se limpian las aguas de mi alma, se descontamina mi manera de existir y desaparece la basura de mi comportamiento. Entonces sí, en ese proceso de recrearse podemos decir: ‘Listo, ahí la llevo'.


Agrega que ese rechazo se origina en el miedo profundo que tenemos a cambiar y lo que la ha obligado a seguir buscando una independencia de criterio. Hoy en día corrobora que se han roto muchos formatos tradicionales y ataduras de comportamiento en aras de reinventarnos.


Casi todos venimos de familias rígidas, ritas, disparejas, furiosas, no hay nadie que se salve, todos en algún momento hemos querido enmendar lo que nuestros padres no hicieron bien. Yo misma he sido parte de esos adultos ‘huérfanos’ que quieren encontrar la solución al fracaso personal en nuestras infancias. Si somos honestos, el problema viene de nuestra incapacidad de madurar, observarnos y acompañarnos en un proceso de rendición de cuentas, de mí para mí”, explica.

Su taller intenta aprovechar al público cautivo en una cuarentena obligada para hacerles llegar contenido reflexivo acerca de nuestras vidas: “Este caos es resultado de nuestra pobreza de espíritu compasivo y de nuestro egoísmo talante. Vivir con dignidad es un requisito para ser humano y no deberíamos vivir erosionando. Si ya traes una vida puesta encima y es gratis, ¿no te gustaría darle una verdadera vuelta?”.


Contacto: @vanessacoppel